FAQ’S

Preguntas frecuentes

No tengo ninguno: disfruto de una buena dentadura

Cree que no necesita

Aunque son muchos los pacientes que creen tener una dentadura sana, debe tener siempre presente que las enfermedades bucales son asintomáticas en sus inicios, en que tienen un tratamiento fácil, barato y con buen pronóstico, por lo que puede tener algún problema que le esté resultando inadvertido pero le conviene diagnosticar:

  • bien para tratarlo con la máxima precocidad (que confiere mejor resultado, mejor pronóstico y menor precio),
  • bien para mantenerlo bajo vigilancia (a veces, si no aumenta, no hace falta tratarlo).

Por ejemplo:

  • puede tener, sin saberlo, una lesión en los tejidos blandos de la boca (como el suelo de la boca o la lengua) que no duele ni se nota (pero que el dentista observa y/o palpa en su exploración odontológica global):
    • algunas de estas lesiones son sólo precancerosas, y detectadas a tiempo se previene su cancerización,
    • pero otras son el inicio imperceptible del octavo cáncer más frecuente, que es el de cáncer de la boca, y conviene saber que si se diagnostica precozmente, tiene una buena expectativa de curación;
  • la periodontitis (que es, junto con la caries, una de las dos enfermedades más prevalentes o frecuentes del mundo) afecta, en grado variable, al 50 % de las personas mayores de 40 años; en sus inicios pasa inadvertida, sobre todo si fuma (porque aunque el hábito tabáquico la agrava, disminuye el sangrado de las encías, que es la principal llamada de atención para el paciente de que algo no va bien); por ello:
    • es conveniente realizar periódicamente una revisión profesional de las encías, especialmente si hay antecedentes familiares, porque hay un base hereditaria;
    • si las encías son gruesas (se dice periodonto grueso), tienen tendencia a inflamarse, y no se detecta su menguado (lo que se llama pérdida de soporte dentario), que se hará abruptamente patente más adelante, cuando se trate (no es que el tratamiento lo cause: es que al resolverse la inflamación se hace patente);
  • la maloclusión o mal engranaje de los dientes (apiñamientos dentarios, falta de guías –que son mecanismos de protección de unos dientes sobre otros para prevenir su desgaste excesivo o las lesiones articulares–) no sólo es inestética, sino que dificulta la higiene diaria y propende a la aparición de periodontitis y/o de caries en sitios difíciles de limpiar (y de tratar);
  • las fisuras en los surcos de los molares (y de los premolares) son lugares muy propensos a las caries, que cabe prevenir mediante:
    • un ensanchamiento de la fisura (odontotomía preventiva de Hyatt), sin más, que facilita su higiene oral personal y permite la eliminación de los microbios causantes de caries en un asiento dentario proclive a ellas;
    • mejor medio de prevención de las citadas caries es el sellado de fisuras, que consiste en el relleno con un material sellador de surcos y fisuras (compuesto por resina), generalmente previo ensanchamiento del surco o fisura (semejante a la odontotomía preventiva) para facilitar la inserción del sellador;
  • las caries, en sus inicios, no duelen, y a veces parecen simples manchas (especialmente en los surcos de los premolares y los molares); estas caries incipientes pueden:
    • mantenerse bajo vigilancia periódica, para tratarlas en cuando crezcan (si es que crecen), en el caso de que no estén cavitadas (es decir, si no está rota su superficie);
    • pulirse (ameloplastia) y fluorurarse (expresión preferible a «fluorarse» o «fluorizarse», como frecuentemente se dice), si tuvieran pequeñas escoriaciones superficiales, que, por retener placa bacteriana, están llamadas a crecer;
    • tratarse con una obturación mínimamente invasiva (anteriormente se abrían con una fresa –la ya citada odontotomía preventiva de Hyatt– y luego se sellaban con resina, si la caries estaba circunscrita a un surco y no invadía todo el esmalte);
  • la falta de algún diente no restituido protésicamente [ver video: llámame] provoca un montón de efectos desfavorables, que habitualmente no son conocidos, y comportan un coste importante en tratamientos de caries; en efecto, amén de la alteración en el engranaje de los dientes,
    • los dientes que quedan a ambos lados de la falta del diente (llamada brecha) se inclinan hacia este lugar y se separan del que les queda delante y detrás; el resultado es que se empaqueta comida entre ellos y, si no se hace una higiene diaria muy concienzuda, fermenta y se carga de microbios, que causa caries en los cuatro dientes vecinos (los dos de delante de la brecha y los dos de atrás);
    • además, el diente de la arcada contraria tiene tendencia a crecer (extruirse) al no tener con quién chocar, y se desajusta su contacto con los dos dientes adyacentes (el de delante y el de atrás), lo que hace que se empaquete y fermente la comida entre ellos y se formen, frecuentemente, otras tres caries interdentales (la caries del diente extruido es doble);
  • para detectar fallos incipientes en que es posible adoptar medidas correctoras exitosas, conviene revisar mediante radiografías cada cierto tiempo: las «endodoncias», el fondo de las restauraciones (especialmente si son grandes), las prótesis fijas (coronas y los puentes) y los implantes.
¿Cada cuánto se debe acudir a revisión de la dentadura?

Respuesta:
De ordinario, se recomienda realizar una revisión anual en los adultos y dos revisiones cada año (una semestral) en el caso de los niños y de las personas mayores:

  • En aquéllos, porque la mineralización de sus dientes, todavía escasa, los hace más propensos a las caries, y
  • En éstas, porque la tendencia a la sequedad de la boca aumenta su riesgo de padecer tanto caries como enfermedades periodontales.
  • En las personas con enfermedades periodontales, las revisiones son necesarias con mayor frecuencia, dependiendo de la gravedad del caso, para detectar a tiempo las frecuentes y peligrosas reactivaciones.
    La evolución de las enfermedades de los dientes dentro de esos plazos rarísimamente vez es tan grande como para empeorar excesivamente su pronóstico ni para complicar y encarecer los tratamientos.
Consecuencias

Por ejemplo:

  • una caries que diagnosticada precozmente se hubiera resuelto con un «empaste» u obturación podría necesitar una «endodoncia» o tratamiento de conductos, además de la obturación;
  • un tratamiento de conductos es:
    • mucho más costoso que una obturación;
    • no evita la obturación, porque las «endodoncias» siempre han de ser completadas con la restauración de la caries (bien mediante una obturación o bien mediante un tratamiento más complejo);
    • tiene peor pronóstico que una simple obturación:
      • en conjunto, en las «endodoncias» hay aproximadamente un 3-5 % de fracasos impredecibles, que todavía es mayor en algunos dientes concretos;
      • los dientes «endodonciados» son más frágiles o quebradizos, porque no reciben sangre en su interior, lo que supone su deshidratación y mayor fragilidad;
      • si el retraso en el tratamiento es mayor y se produce necrosis o gangrena pulpar (popularmente llamada «flemón»), es mayor el riesgo de complicaciones (como la aparición de un quiste, o de una lesión granulomatosa periapical crónica);
  • Un diente debilitado por una «endodoncia y una destrucción más grande (por el avance de la caries ante el retraso del tratamiento, y porque la «endodoncia» supone un «agujero» mayor):
    • puede necesitar un refuerzo en la raíz (como un poste prefabricado o una espiga colada)
      • para prevenir su posible rotura o
      • para tratarlo, y
  • estos refuerzos, a su vez, tienen el peligro de comportarse como una palanca y causar el estallido la raíz a todo lo largo (fractura longitudinal), que es intratable y supone la necesidad de extracción dentaria.
Me sangran las encías
  • Las encías nunca deben sangrar, ni al masticar, ni (mucho menos) espontáneamente.
  • Si sus encías le sangran, Vd. tiene, con toda seguridad:
  1. como poco, una gingivitis, que es una inflamación de las encías, causada por la placa bacteriana o biofilm, y habitualmente agravada por el cálculo, tártaro o sarro que se forma por su mineralización;
  2. sin embargo, es probable que el sangrado pueda estar revelando un cuadro más avanzado y grave que una gingivitis, como sería el caso de una periodontitis (antaño llamada impropiamente «piorrea», porque frecuentemente se manifestaba por una supuración o «flujo de pus» –el significado etimológico en griego antiguo de «piorrea»– que salía de las encías; posteriormente ha sido denominada enfermedad periodontal –o mejor, enfermedades periodontales, porque hoy sabemos que hay distintas variedades–).
¿Cuánto duran los raspados (mal llamados «curetajes»)?

Para diferenciar claramente un verdadero raspaje de una profilaxis (que a veces se confunden bajo el nombre incorrecto de «curetaje» en las terminologías de algunos profesionales), puede servir de ayuda el tiempo utilizado en el tratamiento.

Los RAR se suelen realizar por cuadrantes de boca. El tiempo que se necesita para el RAR de un cuadrante con todos los dientes (ocho) o casi completo (seis o siete dientes), aunque dependiente de la dificultad del caso, es del orden de tres cuartos de hora a una hora, si bien una profilaxis previa muy meticulosa con instrumentos sónicos o ultrasónicos acorta su duración.

Aunque los instrumentos sónicos y ultrasónicos (especialmente los piezoeléctricos, que son más potentes) pueden servir de ayuda, la mayor parte del raspaje debe ser un tratamiento manual con curetas. Si no se utilizan las curetas durante la mayor parte del tiempo, no cabe hablar de raspaje, raspado, RAR o «curetaje», sino de profilaxis.

El RAR debe terminar siempre con un pulido de las raíces (no de las coronas) mediante instrumentos rotatorios de goma.

A veces, especialmente en bolsas periodontales muy profundas (próximas a seis milímetros o mayores), puede ser necesario un segundo raspado al cabo de unas dos semanas, porque, debido a la poca accesibilidad al fondo de la bolsa, no se puede eliminar de entrada todo el cálculo subgingival y hay que esperar a que la desinflamación que sigue a la eliminación previa del grueso de él y la reducción subsiguiente de la altura de la encía (y, con ello, la profundidad de la bolsa) hagan más fácil un raspado perfecto.

Cuando la profundidad de las bolsas es mayor de 6 mm o cuando están expuestas las furcas, es muy probable necesitar posteriormente cirugía periodontal: en ella se despega y levanta quirúrgicamente la encía para dejar totalmente expuestas las raíces hasta el hueso y hacer posible su completo raspado en todos los rincones «a cielo abierto».

Conviene advertir que la previsiblemente segura necesidad de una cirugía no exime del RAR prequirúrgico, porque la encía relacionada con cálculo es muy friable y su adecuada sutura y cicatrización sin desgarros resultan muy difíciles. En estos casos, lo ortodoxo es una sesión previa de raspado (incluso dos) y posteriormente, al cabo de dos o cuatro semanas, realizar la cirugía, para que durante ésta haya que eliminar poco cálculo y así ni se extienda indebidamente la intervención, ni se complique la sutura y se perjudique la cicatrización..

Me huele mal el aliento

El mal olor o fetidez del aliento (halitosis) es una afección que la gran mayoría de las veces procede de la boca, y constituye un verdadera obstáculo impeditivo de las buenas relaciones personales, al producir un fuerte rechazo (pocas cosas causan tanto rechazo como la halitosis) que, por una cortesía mal entendida, no es explicado (ni siquiera por los familiares más próximos e íntimos) a los interesados, quienes, desconociéndolo, no saben de la necesidad de someterse a diagnóstico y tratamiento.

Producen halitosis, principalmente:

  • La mala higiene de la boca, que permite el acúmulo de bacterias y de detritus que dan mal olor al aire que respiramos y que expelemos en la fonación;
  • las enfermedades periodontales, que suelen dar:
    • un olor característico a cadáver, debido a los productos de desintegración de la colágena o colágeno, y/o
    • un olor también característico de ciertos productos metabólicos de los gérmenes llamados anaerobios (es decir, que viven en ausencia –bien estricta, bien facultativa–, del oxígeno atmosférico);
  • las caries penetrantes (es decir, que invaden la pulpa y abren la cámara pulpar de los dientes afectados a la boca), que también dan un olor característico por los productos del metabolismo de bacterias anaerobias;
  • el acúmulo de ciertos gérmenes anaerobios en el fondo poco o nada oxigenado de las criptas o grietas de las amígdalas o tonsilas situadas en el dorso de la lengua (amígdala lingual) y a los lados del acceso de la boca a la garganta (amígdalas palatinas);
  • las infecciones de las vías respiratorias (de los senos o sinusitis; de las fosas nasales, o rinitis; de los bronquios dilatados por enfermedad respiratoria obstructiva crónica –bronquiectasias– e incluso de los pulmones), que pueden estar crónicamente contaminados por determinados microbios responsables del mal olor, sin signos de infección;
  • las insuficiencias de cierre valvular llamado cardias (entre el estómago y el esófago), que provoca eructos muy malolientes.

Hay dispositivos que permiten detectar la composición del aire espirado en ciertas sustancias químicas malolientes, pero su utilidad no es especialmente superior a la evaluación clínica del aliento por el facultativo dentista, que, una vez hecho el diagnóstico, podrá indicar diferentes terapéuticas, según el caso.

Se mueven mis dientes

En condiciones normales, no se debe notar movimiento de los dientes (hay una holgura del rango de unas milésimas de milímetro, calificada como movilidad de grado 0), aunque éstos no están anclados rígidamente a los huesos maxilares.

El anclaje rígido sólo se da:

  • en las anquilosis, que viene a ser una especie de soldadura al hueso que dificulta la extracción de las raíces afectadas, cuando es necesario hacerlo, y
  • en los implantes oseointegrados,  cuyo unión al hueso, carente de desmodonto o ligamento periodontal, es completamente rígida. Esta unión rígida es mecánicamente desfavorable, porque carece del mecanismo amortiguador del impacto masticatorio y sobrecarga todas las estructuras involucradas. Las prótesis implantarias se sujetan a los huesos mediante:
    • la unión rígida de los implantes con el hueso y
    • los mecanismos de unión entre los dientes protésicos y los implantes, que puede ser:
      • un atornillamiento,
      • un cementado,
        que son rígidos, o
      • por medio de unos dispositivos attaches con sobredentaduras (aparatos removibles  de prótesis implantorretenidas –es decir, «de quitar y poner», agarrados a implantes–): estos dispositivos exhiben cierta holgura, cuya importancia varía con el tipo de atache.

La movilidad de los diferentes dientes puede ser:

  • de grado 3:
    • más de 3 milímetros de un lado hacia el otro, o
    • intrusión (es decir, posibilidad de desplazar el diente verticalmente e introducirlo bajo presión hacia el interior de la encía),

en cuyo caso consideramos que es irrecuperable y debe ser extraído para curar la infección;

  • por el contrario, si la movilidad es:
    • de 1 a 3 mm (grado 2)
    • de menos de 1 milímetros (grado 1) o el diente es recuperable de la enfermedad periodontal mediante tratamiento adecuado al caso (profilaxis previa, raspado-alisado radical.
Mastico mal o tengo poca fuerza al masticar

Mastico mal o sin fuerza

Una de las características de que los dientes no engranen bien entre sí (maloclusión) es la pérdida de fuerza y rapidez de los movimientos masticatorios. El ruido que hacen los dientes al chocar no es breve, súbito, recio (como el que se produce cuando todos los dientes inferiores se encuentran con los superiores a la vez), sino largo, irregular, flojo,… porque hay unos dientes que contactan entre sí mientras otros todavía no han llegado a hacerlo (sino que contactarán después, una vez que los que han contactado antes son empujados a hundirse en los alveolos o a desviarse).

En el engranaje lento o sin fuerza de los dientes, se debe descartar:

  • existencia de enfermedades periodontales, que causan cambios, por inestabilidad, en las posiciones dentarias, y
  • alteraciones oclusales, tanto estáticas como dinámicas.

Emparentados con las maloclusiones están:

  • las parafunciones:
    • apretamientos (hábito de apretar anormalmente los dientes, que produce su desgaste (atrición patológica) y rotura en la zona triturante, y
    • bruxismo, bruxomanía, bricomanía o rechinamiento, que puede ser:
      • céntrico (producido durante el apretamiento, que desgasta, sobre todo, a los dientes molares inferiores) y
      • excéntrico (producido durante el sueño por movimientos de lateralidad de la mandíbula, colocada por delante de su ubicación habitual, que produce desgaste de los incisivos y caninos superiores en forma de un arco ojival),
  • y el ahora llamado dolor facial o dolor cráneo-facial.

Las parafunciones tienen un tratamiento parecido al dolor facial o cráneomandibular.

Tengo mareos/vértigos, dolores en la nuca, dolores y/o ruidos delante de los oídos al masticar, se me bloquea la boca (no puedo abrirla o cerrarla)

SDD y parafuciones

El ahora llamado dolor facial o dolor cráneo-facial, hasta hace poco conocido con otras múltiples denominaciones como

  • síndrome disfuncional (o dolor-disfunción) de la ACM (articulación cráneo-mandibular) o de las ATM (articulaciones témporo-mandibulares),
  • síndrome disfuncional (o algo-disfuncional) de las ATM o ACM,
  • síndrome algo-mio-facial,
  • síndrome algo-mio-fascial o
  • síndrome de Costen,

es un cuadro muy abigarrado cuyos principales síntomas son, entre otros:

  • dolor de cabeza (cefalea),
  • dolor en la nuca e irradiados por el hombro (pero que no llegan al codo),
  • mareos/vértigos,
  • ruidos articulares (chasquidos y crepitaciones delante de los oídos al abrir y cerrar la boca),
  • tinnitus o acúfenos (ruidos injustificados en los oídos),
  • bloqueos de la mandíbula (imposibilitando el que se abra o se cierre la boca).

Este síndrome cursa con:

  • un factor predisponente (una oclusión o engranaje interdentario que no es armónico con una posición cómoda de las articulaciones témporo-mandibulares –o, conjuntamente, articulación cráneo-mandibular–, de modo que estas se encuentran forzadas cuando los dientes se aprietan entre sí, lo que es una situación muy frecuente) y
  • un factor desencadenante, que es cualquier tipo de disturbio psico-anímico que fomente que el paciente cierre fuertemente los dientes entre sí (en condiciones normales, los dientes están un poco separados por un espacio, llamado espacio libre interoclusal o claro oclusal, aunque los labios están cerrados, de modo que la mandíbula puede adoptar una posición articular cómoda con la calavera al engranar los dientes –que no solo no siempre es posible, sino que, además, es lo menos frecuente–).

Tratamiento del síndrome o dolor disfuncional (y de las parafunciones)

Tengo sensibilidad con el frío en los dientes

Hiperestesia y dolor

Hiperestesia (incorrectamente llamada hipersensibilidad)

La sensibilidad con el frío en los dientes (generalmente descrita con la expresión «me pasa») es habitualmente llamada *hipersensibilidad con absoluta impropiedad, porque lejos del significado etimológico («excesiva sensibilidad»), este término se ha consagrado hace muchísimo años a un tipo de alergia. El nombre correcto es hiperestesia (del griego ύπερ-, exceso, y αϊσθησις, sensibilidad, o sea, también «exceso de la sensibilidad»).

Se produce hiperestesia por varios motivos:

  • Hiperestesia esencial o primaria: Si la encía ha tenido recesión que deja expuesto el cuello del diente a la boca, y en algún punto de esa zona la dentina o marfil no está cubierta por el cemento de la raíz (lo que ocurre en el 10% de los casos), existirán porosidades de la dentina (los llamados canalículos de Thomes) abiertos a la boca, con lo que el frío o las incitaciones físico-químicas osmóticas (por ejemplo, ligadas a los iones de las sales y de las moléculas pequeñas de azúcar –monosacáridos y disacáridos–) pueden provocar movilización del líquido que se encuentra dentro de estos canalículos (líquido tisular) y, como consecuencia, irritación de las células excitables de la dentina (llamadas odontoblastos), que transmiten sus irritaciones a los nervios de la pulpa (que se continúan con los nervios dentarios).

Esta situación depende de una variedad anatómica (ni siquiera cabe llamarla anomalía) invisible, por lo que sólo se diagnostica por descarte de otra patología.

  • Hiperestesia secundaria a patología dentaria en la que hay expuestas zonas de dentina radicular y sus canalículos:
  • enfermedad periodontal (con despegamiento y recesión gingival),:
  • sea en su forma inflamatoria, cuando la encía está despegada de la raíz y ha sufrido recesión (aunque la hinchazón lo disimule),
  • sea en su forma recesiva (en los casos de periodonto o encía fina),

porque en ambos casos la raíz está expuesta a la boca y se produce excitación de los odontoblastos como en el caso anterior;

  • exposición de la raíz por recesión gingival causada con el pulido de restauraciones que se meten debajo de la encía;
  • milólisis, abfracción o abrasión lacunar, que es un desgaste en sacabocados de la parte cervical de las coronas dentaria, cuya causa no se conoce con seguridad (parece una combinación de alteración estructural de los prismas de esmalte, cuya unión es deficiente, junto con una mala oclusión que causa una distribución anormal de las fuerzas en el esmalte);
  • caries, porque la pérdida de los tejidos duros de los dientes aproxima las inclemencias a la pulpa o «nervio», que queda sin protección.

El tratamiento se hace:

  • mediante agentes químicos
  • que desensibilizan los odontoblastos, aplicados mediante dentífricos o colutorios,
  • como el cloruro de estroncio y
  • el nitrato potásico,
  • u ocluyen esos túbulos mediante depósitos de moléculas poco solubles (como fluoruro de calcio), generados mediante lacas con altas concentraciones de fluoruro;
  • o mediante la oclusión con resina, previo acondicionado de los túbulos con un ácido muy débil, o por algún proceso de vitrificación de la dentina con rayos láser.

Estos tratamientos tienen con frecuencia algunas deficiencias..

Tengo dolores en los dientes

Dolor dentario

Aparte, como es obvio, de los traumatismos dentarios, son causa de dolor en los dientes:

  • las caries profundas, que cursan con irritación de la pulpa
  • las milólisis, abfracciones o abrasiones lacunares;
  • las reabsorciones externas-internas (o reabsorciones externas laterales, que se producen debajo de la encía en pacientes de enfermedades periodontales);
  • la compresión gingival interdentaria (síndrome de septo) por empaquetamiento de alimentos entre dientes, debido
  • a caries interproximales (en las caras de contacto entre los dientes) y
  • a pequeños diastemas (separaciones entre los dientes) que impiden la retirada del alimento empaquetado
  • todas las complicaciones pulpares y priapicales de la patología dentaria.

Aunque el dolor no es dentario, sino gingival, es también muy intenso en la infección llamada GUNA (gingivitis ulcero-necrotizante aguda).

Me han salido bultos y/o llagas que no se curan en la boca

Heridas que no curan

Hay muchas posible causas de una herida o llaga en la boca: una auto-mordedura, una escoriación, un cuerpo duro, una lesión por decúbito (traumatismo reiterado con un relieve duro, como un diente mal posicionado, o un borde de una caries), una ulceración por rozadura o presión de una prótesis, etc.

Sin embargo, debe usted saber que una lesión que no cicatriza en quince días debe ser consultada sin excusa, porque puede tratarse de una lesión cancerosa, sobre todo si no duele.

MUY IMPORTANTE: Consulte en su dentista toda herida de más de dos semanas de duración. ¡PUEDE ESTAR EN JUEGO SU VIDA! No olvide que el cáncer de boca tiene un tratamiento muy exitoso cuando se diagnostica en sus primeros estadios.

Lo mismo cabe decir de los bultos que crecen, especialmente si no duelen, que pueden corresponder a:

  • procesos inflamatorios agudos, como los «flemones» (celulitis, abscesos);
  • quistes (dentarios y paradentarios),
  • ganglios (adenopatías), que pueden ser:
  • inocentes, como una linfoadenitis reaccional a una infección local, o
  • peligrosas, como en un linfoma o una leucemia;
  • tumores óseos (benignos y malignos) o
  • tumores de las glándulas salivales (benignos y malignos).
Quiero dejar de fumar

Aunque casi todo el mundo conoce la relación entre el tabaco y la producción de cáncer (de pulmón, de laringe, de estómago, de vejiga, etc.), de infarto de miocardio, de enfermedad circulatoria (isquemia) y de enfermedad pulmonar obstructiva crónica, poca gente repara en que el lugar donde se produce la mayor cantidad de lesiones (y efectos más visibles) por fumar es la boca.

En general, salvo el cáncer de boca (que es el octavo más frecuente en los seres humanos), son problemas menos relevantes que en el resto del cuerpo, pero muchísimo más variadas, más frecuentes y más visibles; por ejemplo:

  • manchas inestéticas,
  • sequedad de boca (xerostomía) y, como consecuencia, propensión a:
    • aparición de caries y
    • sobre todo, aparición de periodontitis o enfermedades periodontales;
    • alveolitis seca tras las extracciones;
  • halitosis;
  • agravamiento de las enfermedades periodontales, que se vuelven más refractarias al tratamiento,
  • mayor riesgo de fracaso de los implantes
  • lesiones precancerosas (leucoplasia o leucoplaquia, eritroplasia, …),
  • etcétera, etcétera.

No debería extrañar, por consiguiente, aunque tampoco sea muy conocido, que uno de los profesionales más involucrado y más eficaz para tratarse contra el tabaquismo seamos los dentistas, al menos los que expresamente incluimos esta prestación en nuestra cartera de servicios.

Existen unidades antitabaco en la Seguridad social y consultas privadas donde se pueden encontrar médicos, enfermeros, psicólogos, incluso farmacéuticos, pero los dentistas que tratan el tabaquismo cuentan con la tremenda ayuda de hacer directamente visible en el paciente los daños a su boca, que cumplen un gran efecto motivador.

Es importante que Vd. haya decidido dejar de fumar; sin tal voluntad, el fracaso está asegurado. Puede prever hacerlo dentro de un plazo de mentalización (lo ideal, un mes como máximo, aunque también se puede ayudar a quienes prevén dejarlo en seis meses). El dentista experto en tratamiento antitabaco le puede dar las tres grandes ayudas:

  • motivación, que por sí sólo consigue que deje de fumar alrededor de un 3% de los pacientes,
  • ayuda psicológica,
  • tratamiento farmacológico.

Con la ayuda profesional, la frecuencia de recidivas (que sin ella suele ser de cinco o más veces) disminuye considerablemente, y la tasa de abandonos es mucho más alta.

No me gusta mi sonrisa
Necesito consejo o ayuda para resolver un conflicto con alguna clínica dental

Gingivitis

  • La gingivitis, que es una inflamación de las encías, causada por la placa bacteriana o biofilm, y habitualmente agravada por el cálculo o sarro que se forma por su mineralización.

    La gingivitis se trata y resuelve muy eficazmente con estos dos tratamientos sucesivos:

    1. una profilaxis (también llamada higiene profesional, tartrectomía o detartraje) por medio de unos aparatos vibratorios sónicos o ultrasónicos que causan su desprendimiento por resonancia); según su importancia, suele ser dividida en tres grados: de grado uno de tres (I/III) a grado tres de tres (III/III);
    2. el aprendizaje de una buena técnica de higiene oral personal (en el que la mayoría de las personas no ha sido, desgraciadamente, adiestrada) que
    • no se limita al cepillado dental (manual o con cepillo eléctrico),
    • sino que incluye (según el caso) otros recursos, como el uso de:
      • seda o cinta dental,
      • cepillos interproximales,
      • colutorios,
      • irrigadores,
      • etc.

    Es importantísimo el aprendizaje de estas técnicas con profesionales y su posterior interiorización entre los hábitos diarios. Lleva un tiempo adquirirlos, pero le proporcionará mucha salud, buena presencia y considerable ahorro de dinero.

  • Placa bacteriana

    • La placa bacteriana o biofilm es una película de microbios que se está formando continuamente sobre los dientes y es causante de:
      • enfermedades periodontales (antiguamente llamadas «piorrea»),
      • caries y
      • mal aliento o halitosis, muy desagradable y habituamente ignorado por el propio paciente, ya que socialmente no se estila avisar de ella a los interesados (incluso por los propios cónyuges).
  • Cálculo

    • El cálculo, tártaro o sarro es un depósito calcáreo que se forma:
      • en el reborde de las encías (cálculo supragingival)
      • debajo de ellas (cálculo subgingival),

    por mineralización, desde la saliva (que es una secreción muy rica en calcio y otras sustancias minerales), de los restos muertos de la placa bacteriana o biofilm que no son adecuadamente retirados mediante una higiene oral adecuada.

    Es causante de hinchazón y sangrado de las encías, mal sabor de boca,  mal olor del aliento (halitosis) y en general, un aspecto descuidado, que tiene consecuencias desfavorables en la imagen social.

  • Peridonto

  • El periodonto está formado por:

    • el cemento, que es una película parecida al hueso que envuelve las raíces,
    • la lámina dura o capa de hueso compacto que reviste los alveolos dentarios (oquedades de los huesos maxilares donde se alojan las raíces de los dientes) y

    el ligamento periodontal o desmodonto, que es la membrana que se extiende entre cemento y lámina dura.

  • Profilaxis

  • Profilaxis, higiene profesional, tartrectomía o detartrage

    Es la eliminación de:

    • El cálculo, sarro o tártaro y
    • las manchas dentarias (también llamadas pigmentaciones extrínsecas o coloraciones).

    Habitualmente las profilaxis se dividen en tres grados:

    • profilaxis de grado I, que consisten en la eliminación:
      • de una cantidad irrelevante de tártaro o cálculo supragingival mediante instrumentos sónicos o ultrasónicos (siempre bajo refrigeración, para evitar el calentamiento de los dientes) y,
      • sobre todo, de las manchas o coloraciones dentarias mediante:
        • aeroprofilaxis (un «chorreado» con una fina pulverización de micropartículas de bicarbonato sódico) y/o
        • pulido mediante instrumentos rotatorios de goma, generalmente con la ayuda de pastas abrasivas;
    • profilaxis de grado II, que constan de la eliminación
      • de tártaro supragingival y
      • de una muy pequeña cantidad de çálculo subgingival mediante instrumental sónico o ultrasónico, y
      • y de las manchas o coloraciones dentarias, mediante
        • aeroprofilaxis y/o
        • pulido con instrumentos rotatorios de goma (con forma de tazas, copas, puntas o discos);
    • profilaxis de grado III, consistentes en la eliminación de
      • tártaro supragingival y
      • una cantidad importante o más o menos profunda de çálculo subgingival cuando hay bolsas peridontales (que son despegamientos de más de tres milímetros de profundidad entre la encía y los dientes), mediante instrumental sónico o ultrasónico, y
      • de las manchas o coloraciones dentarias, mediante
        • aeroprofilaxis y/o
        • pulido con tazas, copas, puntas o discos de goma.

    En resumen:

    Profilaxis… … de grado I … de grado II … de grado III
    Manchas si
    cálc. supragingival si, pero poco
    cálc. subgingival no ribete < 3 mm mucho y/o con bolsas
  • Furcas

  • Las furcas son los espacios que quedan entre las raíces de los dientes con dos o más raíces.

    Cuando se ha reabsorbido tanto la encía y el hueso subyacente que las furcas quedan abiertos a la boca, se cargan con cálculo que es casi imposible eliminar durante un RAR por la imposibilidad de instrumentarlas casi a ciegas con curetas, sin levantar la encía.

  • Tratamiento del SDD

  • El tratamiento de la disfunción (o dolor) cráneo-mandibular y de las parafunciones es multidisciplinario:

    • De entrada, necesita un meticuloso diagnóstico, que se suele refrendar con el uso de una placa (o férula) de descarga o de desprogramación (para verificar la tolerancia a la posición terapéutica de reposo de la mandíbula).
    • Si con dicha placa se observa una respuesta favorable, cabe realizar:
    • Un ajuste oclusal mediante tallado selectivo, que es un tratamiento largo, delicado y complicadísimo a base de pequeños y muy estudiados desgastes en los dientes, por sesiones, de los pequeños obstáculos al buen engranaje de los dientes en una posición mandibular armónica y tolerada por las articulaciones con la calavera.

    Este tratamiento requiere varias sesiones, porque los dientes cambian de posición al modificarse su engranaje, y los contactos que antes eran correcto pueden dejar de serlo, por lo que se necesitan varias sesiones, y no puede predecirse con total seguridad su éxito.

    ¡ATENCIÓN! ¡Que no le confundan con el uso terminológico engañoso de «tallado selectivo» para denominar desgastes pequeños y puntiformes en alguna cúspide que «estorba» (ordinariamente, de manera gratuita), porque nada tiene que ver con un ajuste oclusal!

    Especificar estas prestaciones en la factura para reflejar que han sido «gratuitos» o «sin cargo» es tan grotescamente engañoso como desglosar la anestesia de una extracción dentaria como si fuera una «prestación gratuita» (porque, como se sabe, en la extracción se cobra conjuntamente el servicio del odontólogo junto con todos los materiales utilizados), o como indicar que no se cobra por el «aire respirado» (porque lo habitual es que en ninguna clínica dental se cobren servicios sin complicación).

    • Un tratamiento de ortodoncia, para recolocar los dientes en una posición más favorable (que siempre hay que retocar al final con un ajuste oclusal mediante tallado selectivo, porque es imposible predecir en qué posición exacta quedarán finalmente los dientes una vez que se neutralicen las migraciones «de recidiva» tras la finalización del tratamiento ortodóncico: los dientes no quedan anclados en la posición en la que se los deja en el momento del alta, al final de la ortodoncia).
    • Un tratamiento de rehabilitación protésica o mediante prótesis, bajo orientación oclusodentológica, a veces con la ayuda de implantes, para garantizar que el engranaje de los dientes, gracias a las formas particulares dadas a los dientes protésicos, sea armónica con las articulaciones témporo-mandibulares o articulación cráneo-mandibular.

    Estos tratamientos, precisamente por la complicación que agregan los requisitos ‘oclusodontológicos’, son muy difíciles y costosos, y, por desgracia, no permiten unos resultados siempre predecibles, por lo que hay muy pocos dentistas capacitados (y, sobre todo, dispuestos a realizarlos).

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